Zapatero: ni ideas, ni rumbo.
Repasemos brevemente:
- "Merkel ha fracasado, y me alegro", dijo hace poco, en un alarde de perspicacia diplomática. La fracasada Angela Merkel es hoy la cancillera (me protejo el testículo de nuevo) alemana.
- "¿Qué opina de la posibilidad de una soberanía compartida sobre Ceuta y Melilla?", le pregunta una perdiodista marroquí en rueda de prensa. Como respuesta, Talantín Zapatero se bebe un vaso de agua. ¿Prudencia? Ni hablar. En una situación así el presidente de un gobierno directamente afectado por un problema tan peliagudo no puede callarse. ¿Las razones de su vergonzoso silencio? Ignorancia, falta de ideas, y canguis... mucho canguis.
- En la cumbre Iberoamericana de Salamanca, al bolivariano Chávez, que ha venido hablando del genocidio español en América, se le han aplaudido sus bobadas, que las produce a docenas, y a los EEUU se le ha pedido que suspenda el bloqueo de Cuba (ya podían distinguir bloqueo de embargo, por cierto), pero nadie le ha pedido al dictador Castro que libere a los presos políticos (los hay a miles) o que pare de torturar en las cárceles. Pues con todo eso, el hiperprogre Zapatero pone su cara trascendente (cosa jodida con ese flequillo de monaguillo que se gasta) y dice que esta cumbre marca un antes y un después para Iberoamérica. (Aún me sorprendo de que haya gente que pueda decir estas sandeces y mantener la cara seria).
- Ante el guirigay que él y sus muchachos han montado con lo del estatuto de Cataluña, va y dice que tiene ocho formulas para arreglarlo. ¿Cuáles? ¡Ah... secretito, secretito... lo tiene en su cuadernito! Sospecho que la cosa irá de minucias semánticas y de falsos sinónimos. Ante un problema de calado político indudable, este bobo nos insinúa que la cosa se arregla con un jueguecito de trileros verbales (cambiar "nación" por "entidad nacional", o "autonomía nacional en un Estado preglobal, postmoderno y chiripitiflautico"...).
- Viene el primer ministro francés de visita oficial. Se ponen a escuchar los himnos nacionales. Zapatero escucha el de Francia con la debida atención, y cuando empieza a sonar el himno de España, mientras Villepin hace lo lógico y lo escucha respetuosamente, va Talantín y se lía a cotillear con Maragall, y no paran de hablar durante todo el himno. ¡Auténticamente asombroso! A mi lo de los himnos no se me da un ardite, pero que un jefe de gobierno haga estos gestos resulta bastante penoso, amén de revelador.
Y es que los únicos gestos de Zapatero siguen siendo los de un tardoadolescente en lucha con sus espinillas y con la figura paterna. Y se nota.
Tenemos un gobierno definitivamente desnortado. Si Talantín Zapatero no se van pronto, la factura colectiva que habrá que pagar será muy costosa.
Zapatero: ¡uff, que pereza, de verdad!




